Estaba recién leyendo unos artículos que enseñaban a las mujeres a ser penetradas analmente, y otros que les enseñaban a incentivar a sus parejas para que les den sexo oral. Los consejos eran buenos y me transportaron a esos “early days” en los que cada pequeño paso que daba hacia el descubrimiento de mi propio ser sexual eran más por curiosidad que por deseo. Menos mal que ya pasé esa etapa.
Bienvenidos a mi primera columna en SPM. Me llamo Calisto, me dicen Cali, pero sigan llamándome Calisto porque no me conocen así que no sean falta de respeto. Tengo un fuerte instinto sexual (si el instinto maternal existe…), me gusta conversar, experimentar, ver, escuchar y opinar sobre sexo, por lo que de pronto sentí la necesidad de compartir estas inquietudes con quién sea que se interese tanto como yo. Por lo tanto, los invito a postear en las entradas y a seguirme en Twitter, para que mi fetichismo se desarrolle al máximo y tu vouyerismo encuentre una buena fuente de poder.
¿De qué estábamos hablando? ¡Ah si! De sexo anal…
Hay fuertes rumores de que las niñitas bien ABC1, pelo lais o whatevah, prefieren ponerse en cuatro ante el pololo para satisfacerlo y así no atentar contra su virginidad antes de tiempo. Al parecer tienen esa extraña creencia de que al ser penetradas analmente se mantienen puras y sin rasguño (idiotas, no saben que el tejido del ano es mucho más sensible que el de la vagina), por lo que prefieren darle “el gusto” a su pobres pololos de esa forma que de la convencional.
No quiero comenzar con la típica discusión “Define Virginidad”, porque eso da para otro post, así que me saltaré inmediatamente a dar consejos sobre el correcto uso del sexo anal, el oral, y los beneficios que se pueden obtener de estas prácticas intercaladas para lograr una sesión altamente satisfactoria.
El sexo anal puede doler. De hecho, duele la primera vez. Por eso es bueno que si lo quieres hacer lo hagas con alguien a quien quieras, o que te quiera, o al menos no con cualquier pelagato que te tires en un carrete por ahí, porque nadie te asegura que el tipo va a ser lo suficientemente gentil con tu trasero como para hacerte gozar. Porque sí, el sexo anal te puede hacer gozar, y mucho. Tengo amigas que han tenido orgasmos a través de sexo anal, aunque por mi parte nunca he llegado a tener uno específicamente sólo de esa forma: para mí tiene que ir mezclado con otras prácticas. Ahora, ¿por qué nos gusta si el clítoris está bastante lejos de la zona en cuestión? Fácil: 1) porque el ano es una GRAN zona erógena femenina. y 2)porque la penetración anal estimula el punto G.
Para darle con el flow es recomendable usar lubricante, nunca olvidarse del condón. Y tenerle fe a tu hombre, porque como por ahí es más apretadito, suele suceder que se vayan cortados más rápido y hasta ahí no más quedamos. Aunque si es buena onda, te puede terminar con una bonita sesión oral y así todos somos felices. ¿Entienden cuando digo que tiene que ser mezclado?
El consejo, según mi experiencia, es siempre partir con un poco de oralidad. Claro, conversen con su pareja, háganle saber qué quieren ustedes, escuchen lo que ellos desean, y después pídanle sexo oral. Partiendo desde ahí, todo es posible.
Ah, y antes de terminar, quisiera replicar una sugerencia que vi en una página web: Si usted quiere probar con sexo anal, no vea Irreversible.
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