No sé si hay algo comparable al ruido que me causa esa violencia de género silenciosamente aceptada como la que nos pasa en la calle, en el metro, en, puta, demasiadas partes. ¿Les han dado un agarrón en la calle? ¿No les asquea -pero en serio, en serio- darse cuenta de lo fácil que es para un hijo de puta cualquiera sentirse con ese derecho?. Hace un par de años me agarraron la cola en el supermercado. Volví llorando donde mi pololito de ese tiempo, angustiada. “¿Pero de qué te quejas?”, me dijo “es culpa tuya por andar con esos pantalones”. NO, CONCHETUMADRE. Me acuerdo y me enojo, en serio (tráiganme mi rifle). No quiero meterme en el terreno más difícil todavía del abuso que va beyond todo esto, pero que al fin y al cabo sigue una dinámica parecida acerca del poder. Del poder abusar.
Como en SPM no somos creacionistas, voy a contarles acerca de la selección natural y cómo la muy ha conseguido romper este ciclo de poder (yay!)), según he estado leyendo acá: cierto grupo de investigadores de Yale ha descubierto que en el proceso reproductivo de los patos, las hembras han desarrollado un mecanismo biológico que les está permitiendo rechazar el apareamiento forzado. Los machos, a diferencia de otros pájaros, son súper bien dotados (como podrán ver en este video, que es harto creepy, así que mejor no lo vean). Esto, ladies and gentlemen, es un pene de pato:
Eversion in air: from blogs.discovermagazine.com/loom from Carl Zimmer on Vimeo.
Lo sé, perdón por mostrarles eso. En un intento por desmantelar esta dinámica de apareamiento forzado y doloroso (¿es que vieron eso?), la evolución está teniendo lugar y los genitales de las hembras están cambiando, desarrollándose en forma de tubo en espiral, en sentido de las manecillas del reloj (“clockwise” suena mejor), imposibilitando la violación en una disputa que se funda en el control de la fertilización: quién decide cómo y cuándo. Si al final la violencia sexual, la discriminación de género, la ética sexual acerca de las mujeres, también está determinada por variables reproductivas. A pesar de que esas variables han cambiado hace rato, ya (¡anticonceptivos, hello!), la cultura parece cambiar harto más lento que la biología.
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nunca, pero nunca nunca podré volver a mirar a un pato de la misma manera.
y si, tu ex era realmente un CONCHADESUMADRE. menos mal que es “ex”.
ooooh me agrada mucho esta columna principalmente porque yo lucro gracias a los patos
Sebastián: EEEEWWWWWWW
Pato para el ex,y claro explicaría eso el patito de Lehuedé? ufff
esto me hizo recordar otro video horrible: las hienas hembras tienen seudo-pene http://www.datosfreak.org/datos/slug/Pseudo-pene-de-la-hiena-hembra/