Ser virgen: el miedo del siglo XXI

Es raro que sea tema para algunas de mis amigas el ser aún virgenes. No haber tenido relaciones sexuales pasado los 20 años las complica y las incomoda al momento de empezar una relación. No por el mismo hecho de tener que “perderla” (a las mujeres, en la mayoría de los casos, no nos urge ni nos define nuestra experiencia sexual), sino mas bien por tener que contarle a la pareja que nunca antes lo han han vivido.

En un principio pensaba que era una tontera, ¿qué más da si eres virgen o no? Pero después, conversando con mis amigos, empecé a notar que sí puede llegar a ser una complicación para los hombres, que a la vez se transforma en una cuestión mucho más grande para la mujer, y que tiene que ver directamente con el amor.

¿Me siguen?

Porque tomar la virginidad de alguien -entiéndase desvirgar desde la posición del que sí tiene experiencia -supone una cierta carga emocional desde la persona que se entrega hacia el… ¿penetrador? Una especie de Síndrome de Estocolmo. Los hombres asumen que si se les están entregando no es por calentura, sino que por amor. Amor del verdadero; de ése que hace que separes las rodillas.

Por supuesto, la cosa no funciona necesariamente así. Las mujeres a veces no han tenido relaciones sexuales simplemente porque no se les había dado el caso de tener una relación estable, y prefieren tal situación en vez de sexo casual para la primera vez. Pero hay veces en que no, y es justamente porque la mujer se ha estado “guardando” (estamos en Chile, ¿ok?). Entonces hay una especie de nerviosismo masculino frente a la responsabilidad: “¿pensará en casarse, en que es para siempre y por eso lo quiere hacer conmigo?”

La cosa se complica cuando es así. He visto hombres salir arrancando cuando las mujeres llegan a murmurar el perder la virginidad, casi como si estuvieran diciendo: “Me quiero entregarme entera, papi”. Y he escuchado a amigas mías decir: “No le voy a contar que soy virgen todavía”, porque asumen que el cabro saldrá corriendo. Entonces acá la cosa se pone más dramática.

Esto no sucede siempre. Hay veces en que al hombre le da lo mismo y gustoso desvirgaría a su reciente polola. Yo he visto esto suceder en dos ocasiones: a) Cuando él está embaladísimo, la quiere de verdad y se siente gustoso de ser tan importante para ella, y b) Cuando se siente más macho por tener más “flores en su jardín” (casi pervertido).

Es difícil ser virgen a destiempo, sobre todo porque los hombres que nos rodean vienen de madres machistas y por tanto, creen que nosotras creemos aún en el príncipe azul y la cachá de la espada, y al que entre primero le deberemos el cuerpo y el alma hasta que no podamos controlar esfínter. En algunos casos es así. En otros, la gozamos sin tanta proyección. Lo importante de esta reflexión no va hacia la virginidad misma, sino a la confianza de decirle al otro y a la espera de la reacción. Por eso, he aquí mi recomendación:

Hija, su himen es suyo. Por tener sexo no lo anda “entregando”, simplemente es parte del proceso. Si quiere hacerlo por amor, hágalo; será lindo. Pero hágalo porque está usted enamorada, porque usted quiere hacerlo y no porque espera el mismo compromiso de parte de la otra persona. Eso le evitará sentirse presionada y así empezamos a quitarle a los hombres esa carga emocional, del padre de familia, de sostenedor.  Y sobre todo, evitamos frases como “Y yo que le dí todo”. Piense mejor que cada vez que conozca a alguien, que se enamore, que tenga una relación, los dos tendrán una primera vez, y que ese nerviosismo se repetirá siempre. Que el sexo es algo natural, que a todos nos gusta, y que no hay absolutos.

A ver si hombres y mujeres podemos dejar de pensar que tenemos roles absolutos que cumplir.

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4 Replies to Ser virgen: el miedo del siglo XXI

  1. maldonado dice:

    Muy de acuerdo con el final del post. Agregaría sólo que la ausencia de una comunicación verdadera, una comunicación, digamos, de existencia a existencia, en el seno de una relación, sea o no heterosexual, es la principal carencia al momento de enfrentarse al sexo. Hay como una urgencia, envuelta tanto en moralina como en morbosidad, de zanjar el tema. Una precipitación medio ambiental, repleta de prejuicios de lado y lado, que se queda a medio camino del descubrimiento mutuo. Puro trompeo, puro manoseo, puro voyeurismo. No es que vayamos hablar de la inmortalidad del alma y de hacer filosofía en la cama, muy por el contrario. Lo triste es que una comunicación de existencia a existencia funciona más o menos como lo que planteaba Pascal acerca de cómo las conversaciones forman y estropean el espíritu. Según el monje, las buenas lo forman y las malas lo estropean, lo que obviamente no constituye novedad. La complejidad está en que para saber cuál es cuál, es necesario tener un espíritu formado y no estropeado. En síntesis, un círculo del que sólo los bienaventurados y las bienaventuradas logran superar.

    Disculpa lo largo y la referencia, pero sinceramente considero el tema de lo más apasionante, en la raíz misma de la ausencia del Otro contemporánea. Ya pues, ahora, si tienes una amiga que necesita ser desvirgada, no dudes en contactarme….(noo, es broma, jajaja)

    Saludos

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  2. Mefisto dice:

    Maldonado se nos puso Meta-físico, pensaba en la virginidad homosexual, como que no entra en el tema pero si habrá diversos significados, solo que quizás discrepo, el sexo es comunicación, no verbal, pero una primitiva comunicación.
    Yo fuí Virgen post 20, y le digo que no entregué nada solo me compartí, nada de sindrome de estocolmo, ni first men, pero esperemos que las próximas generaciones no vengan eso de “te hice mujer” y las chiquillas se inicien cuando quieran y elijan.

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  3. Isidora Urzúa dice:

    bien dicho compañera mefi, bien dicho.

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  4. maldonado dice:

    Mi querida Mefisto:

    Primero que nada, gracias por la interlocución.
    La virginidad no es sólo una cuestión corporal. También tiene mucho que ver con eso de la “primera vez”. Por lo tanto, en una pareja homosexual puede igualmente estar presente el “tema”. Por otro lado, lo de “primitiva comunicación” o “comunicación no verbal” a la que te refieres, no invalida mi apreciación a que ella es la principal ausente en el sexo. Es por eso que digo “puro manoseo”, y no “caricia”. Es por eso que digo: “puro trompeo”, y no “besos”, etc.

    Bye

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