Seguramente uno de los inventos más divertidos que he visto, aunque también de los más inútiles y controversiales. Un protector de iPhone en cuya extremidad inferior -como ven a la bienaventurada modelo -tiene un par de bien puestas pelotas.
La imaginación me lleva inevitablemente a pensar en el supuesto de que, dejándose llevar por la conversación, se llegase a jugar con las pelotas, ya sea con los dedos como con la boca. Yaiks.
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