El negro y el dorado transmiten algo extraño. Me recuerdan un poco a las tarjetas de crédito Golden No sé Cuánto para que gastes y gastes y accedas a las secciones VIP de todo tipo de eventos. Supongo que con esa idea es que salió esta nueva línea de condones: para hacer de tus relaciones sexuales algo importante, lujoso, intenso, elegante. Me pasaron una caja para probarlos, y lo que les puedo decir es que, más allá de lo exclusivos que pueden ser, los SKYN de verdad cumplen lo que prometen.
No soy una fanática de los condones. En realidad, ¿quién lo es? (Punto a parte: conocí una vez a una señora que prefería usar condón porque le daba lata tener que limpiarse el sémen cada vez que se acostaba con su marido. Finalmente optó por obligarlo a usar condón), sobre todo existiendo tanto método cómodo: pastillas, anillos, inyecciones, cumshot -ja. En comparación, es preferible ser responsable con estos métodos a tener que soportar el uso del condón. Porque entre el olor a látex, lo incómodo que es ponerlo -tener que parar -y la sensación, menos intensa que “al aire libre”, ponen al preservativo en la parte inferior de la cadena anticonceptiva (o por lo menos en la mía). Pero con SKYN los aspectos negativos se atenúan a su mínima expresión, y la verdad es que ya no es tan desagradable tener que poner el gorrito.
De partida, están hechos de poliisopreno, así que los alérgicos al látex se anotan aquí. Esa característica elimina el olor de mierda que tienen los condones, y de hecho, me parece que no dejan ningún tipo de olor artificial. Son blanquitos eso si, no transparentes, son como usar condones de colores. Pero el gran punto de los SKYN tiene que ver con la textura: son tan deslgados que superan la sensación de los NUDA, y es casi (repito: casi) como no usar nada.
El único problema es que estas maravillas son más bien Carozzi. En la caja pequeña vienen 2 y sale $3450 en Japi Jane. Pero bueno, es una pequeña inversión en pro del placer. Usted, como yo, se lo merece.





















