Dejen de hincharnos los ovarios.
Es ahora nada menos que el Servicio nacional de la Mujer (SERNAM) el que nos invita a dar la última arcada por las nuevas formas sexistas, arcaicas y ultra-conservadoras, de guiar el desarrollo de políticas públicas. El siguiente es un extracto de una minuta del SERNAM con fecha de emisión 19 de julio:
“Una de las decisiones más comunes entre los y las adolescentes que creen haber encontrado al ‘amor de su vida’, es iniciar las relaciones sexuales. Cada día los y las jóvenes inician sus prácticas sexuales a más corta edad y muchos lo hacen por miedo a perder a la persona amada. Sin embargo, la vida íntima es una extensión del amor verdadero y éste difiere mucho del amor inmaduro que se experimenta en el enamoramiento.
“De esto deriva la importancia de que los y las adolescentes comprendan que su vida sexual debe postergarse hasta el matrimonio, pues asumir esta responsabilidad cuando no se está preparado para ello, acarrea consecuencias poco placenteras para los involucrados. Los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual, el SIDA, los abortos y sus secuelas se encuentran a la orden del día.”
Aquí no estamos hablando de lo tolerantes o no que podamos ser respecto a quienes desean llegar vírgenes al matrimonio y/o creen en Dio. Estamos hablando de opciones que el Estado debe proteger ante el precepto básico de cualquier Estado de derecho: Todos somos iguales ante la ley.
Y las políticas de educación sexual, ¿dónde, ministra? ¿Qué queda para quienes no son católicos, condena social y enfermedades venéreas?, ¿qué queda incluso para quienes sí son católicos, pero no quieren iniciar su vida sexual con el matrimonio?
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