Antes yo pensaba que los anillos vibradores servían para el sexo oral, para ponerlos en la lengua o en las manos. ¡Qué poca imaginación tenía! Por supuesto, experimenté con uno y cambié toda mi perspectiva. Primero, porque no se ocupan como yo pensaba, y segundo, porque son maravilloso, y aportan con más que un grano de arena al conjunto sexual.
El primero que ocupé me lo regalaron las cabras de SPM, así por la buena onda. Me pasaron junto al Ice-Touch, un anillo vibrador desechable de Durex. Fue divertido porque tuvimos que leer las instrucciones para aprender a usarlos. Decía que era mejor poner el anillo primero y el condón después, pero preferimos hacerlo al revés. Según el folleto se tenía que poner en la base del pene. Seguimos las instrucciones y apretamos el botón ON.
La cosita empieza a vibrar, la magia empieza. En el caso del hombre, la vibración es entretenida, pero no es como para perder el control y aplicar “Jizz in my pants”. Pero para una, hueón, una vez que estás siendo penetrada, el vibrador queda justo encima del clítoris y te vas a la mierda. Es un gran aperitivo. Te mueves para todos lados y lo sigues sintiendo. Honestamente en un momento me dieron ganas de quedarme quieta para sólo sentir la vibración. Y lo hice, pero un ratito no más porque la cuestión es de a dos.
Nuestra idea era cambiar el lugar del vibrador para que también fuera llamativo para él. Dice el instructivo que si lo giras, dejando el vibrador sobre el escroto -en la parte “de atrás” del pene” -el efecto comienza a hacerse sentir para él. Pero resulta que el anillo desechable tiene una batería que dura unos 20 mn, así que se nos pasó el rato y no alcanzamos a probarlo al revés. Pero en cuanto lo pruebe les cuento.
Mientras tanto, les doy el nombre de la ganadora del cupón de 10 lucas en Japi Jane. La afortunada dejó un comentario con el nombre Catalina, y ya fue informada de su triunfo vía mail.
La próxima semana les contamos sobre otros artilugios de Japi Jane, y volvemos a regalar un cupón. Así que sigan participando no más.