Hay minas que lo disfrutan, otras que se sienten pasadas a llevar y otras que les encanta pero se hacen las ofendidas: El piropo de un maestro de la construcción, ciertamente, no deja a ninguna mujer indiferente.
En lo personal, a mí me da pánico pasar al lado de los maestros, es que de sus bocas siempre han salido esos comentarios que no sé si interpretar como algo bueno o malo; así que no se asombren si alguna vez me ven haciéndole el quite a los lugares en construcción.
Justamente por eso, para mí resultó ser toda una experiencia estar metida DENTRO de una construcción. Ahí descubrí dos cosas: Al parecer me calientan los maestros (sobretodo los treintones) y que es muy diferente estar dentro de la constru que afuera.
¿Cómo cresta terminé ahí? Simple: Pituto. Mi cuñado está trabajando en esa construcción y está a cargo de unas máquinas chinas que llegaron y que había que dilucidar cómo operar. Llegué porque necesitaban un traductor. Ciertamente, puedo decir “hola”, “quiero ir a la muralla china”, “quiero una coca-cola/sprite fría” y “quiero comprar una cerveza” como la más china de las chinas, pero de ahí a traducir manuales e interpretar lo que un mecánico chino tenía que decirme es otra huevada muy diferente. Pero no iba como traductora de chino, iba como intérprete de inglés en caso de que Mr. Chang (no es hueveo, ése es su apellido) hablara inglés.

































