Hay ciertas cosas que uno no puede hacer en gringolandia. Como por ejemplo, decir que no te gusta ni el baseball, ni el football, ni el basketball; decir que prefieres a Canadá, que los franceses son buena onda o limpiarte el traserito con una bandera en caso de no haber papel en el baño. Bueno, eso no se puede hacer en ninguna parte, pero especialmente no en EEUU.
Así mismo, otra de las cosas que no puedes hacer es cantar mal el himno nacional. Peor si es que es durante una teletransmisión nacional. Peor aún si es en el sagrado Super Bowl. Pero Christina Aguilera lo hizo. Se subió al podio con su pelo oxigenado y sus kilos de más post divorcio y post disco/película fracasados y, en vez de cantar “O’er the ramparts we watched, were so gallantly streaming” dijo “What so proudly we watched at the twilight’s last reaming.” No hay que ser un genio para saber que eso es una huevada con patas.
Obviamente que todos los gringos que veían en ese momento dijeron “what tha…??” y a la pobre Christina la han molestado desde entonces en todos los lugares habidos y por haber. Tanto es así, que tuvo que publicar un comunicado donde dice:
Sólo puedo esperar que todos pudiesen sentir mi amor por este país y que el verdadero espíritu de este himno igual haya surgido
Lo que la gente no entiende muy bien, es que la Aguilera hace rato que anda por ahí cantando el himno nacional gringo. De hecho, ha cantado la canción nacional en varias ocasiones, incluyendo varios partidos de la NBA y su buen par de partidos de baseball. El por qué la habrá cagado justo en el evento más importante, es un misterio. Sólo esperemos que la pobre pueda mantenerse escondida el tiempo suficiente para que la cosa se olvide.












