Todo el mundo habla en este momento de la actuación de Natalie Portman en “Black Swan”, y me recordó a una maestra en hacer papeles de mujeres sufrientes: Isabelle Adjani. Hace mucho tiempo que una película no me dejaba en estado catatónico, y debo de agradecer a uno de mis dealer por su gran acierto.
Yo hace tiempo le tengo una admiración terrible a la Adjani por verla en papeles como Camille Claudel o Emily Bronte: ella no sólo derrocha belleza, tiene esa oscuridad y puede sacarla a flote.
Dirigida por Andrzej Zulawski en 1981, y con los guiones de Andrej Zulawski & Frederic Tuten, “Possession” está ambientada en la Alemania occidental (lo que a mi juicio también refleja el país y sus relaciones entre las dos alemanias) y narra la historia de un matrimonio, su separación y las cosas que ocurren después.
Isabelle Adjani en el rol de Anna deposita toda su confianza en el director y se embarcó en un proyecto muy arriesgado. Su papel es desgarrador, terrorífico y en ocasiones ridículo, pero la fuerza, la complejidad y el dolor que transmite atraviesan la pantalla. Y no sólo eso, porque el director escribió el guión cuando se estaba divorciando y presenta el quiebre de las relaciones, esa cosa casi biológica de las reacciones cuando el abandono es inminete. La actuación de Sam Neil va a la par con la de Adjani y el tercer actor que completa el elenco, tampoco se queda atrás: el amante Heinrich (Heinz Bennent), me recuerda a las películas de Bergman sobre los matrimonios y esas cosas.
Zulawski nos entrega un uso de la cámara impecable, uso de la profundidad de campo, de la steadycam, grandes angulares y los travellings la dejan a una con la boca abierta. La escena que más me choqueó fue la del metro. La Adjani se desgarra y una se pregunta si el director era el proto-Lars von Trier al materializar los lados oscuros de las mujeres, sus cambios, sus secretos, sus miedos y la mujer representada como un peligro que entrega la sola naturaleza femenina.
Y claro está la familia: el hijo que huye, el hijo que pudo haber sido un error y la fe. La fe en esa oscura criatura que ella protege y folla. Lo demás me recuerda a David Cronenberg en sus comienzos y algo a “Repulsión” de Polanski
































