Ya sabemos que los Grammys cada día que pasa valen menos, pero no se puede negar que siguen siendo el referente universal por el que se mide la música. A los viejos no les hablas de las reseñas de Pitchfork o de NME: les hablas de Grammys.
Es por esa razón que este año en SPM estuvimos pegadas al televisor para ver la 53° entrega de estos pseudo codiciados premios, más que nada, para confirmar lo obvio y ver las lindas y producidas presentaciones de la manga de artistas que se tomaron el escenario, que no fueron para nada pocos.
En cuanto a los ganadores, los que se llevaron más gramófonos a la casa fueron los de Lady Antebellum que la rompieron con Mejor Álbum Country, Mejor Interpretación Vocal Country Grupal y Grabación del Año con la muy prostituída (pero siempre presente en el iPod), “Need You Now”. Eminem, que estaba entre los favoritos, se tuvo que conformar con Mejor Álbum Rap por Recovery y Mejor Interpretación Rap Solista por “I’m Not Afraid”. Con un cuello parecido se quedó nuestra querida Lady Gaga, quien de los premios importantes sólo se adjudicó el de Mejor Álbum Pop Vocal.

Pero los tres se quedaron con las puras ganas en la categoría de Álbum del Año, en la que sus lindos traseritos fueron pateados por los reyes de la noche, Arcade Fire. Si bien los canadienses no ganaron nada más (perdieron en las otras dos categorías en que competían, Mejor Interpretación Rock Grupal y Mejor Álbum Alternativo), se llevaron el premio gordo con The Suburbs, victoria que celebraron con una presentación doble en la que deleitaron al público con las canciones “Month of May” y “Ready to Start” del ya mencionado disco.
En cuanto a las presentaciones, dentro de las miles que hubo, las que sobresalieron y quedarán como postales para la posteridad, son las de Lady Gaga, Cee Lo Green, Janelle Monae, B.o.B y Bruno Mars, y la ya mencionada de Arcade Fire. Lo de Gaga estuvo tremendo, pero más que nada por todo lo que antecedió a la performance y lo que ésta significaba. Dado que era la primera vez que su nuevo single, “Born This Way”, vería la luz en vivo, la cosa se infló, a lo que se sumó la entrada de la cantante en un útero extraterrestre extrañísimo.

Lo de Cee Lo Green trascendió por la puesta en escena. El ex Gnarls Barkley se subió al escenario vestido como un Abelardo en LSD, acompañado de diversos Muppets como banda. Luego se sumó la actriz Gwyneth Paltrow, quien fue invitada luego de su interpretación de “Forget You” en un capítulo de “Glee”.
Por su parte, el trio del rapero B.o.B, Janele Monae y Bruno Mars, estuvo notable por la diversidad de la misma. Mientras que la presentación abrió con una bella versión sinfónica de “Nothin’ on You”, la cosa siguió con un Bruno Mars poniéndole el pie al acelerador y cantando un número retro que, si bien le quedó un poco grande para sus cuerdas vocales, estuvo notable. Para terminar, el trio explotó en la interpretación del hitazo de Monae, “Cold War”, que coronó una presentación no impecable, pero sí tremenda.
Y así pasa otro año y otros Grammys. Esperemos que el próximo año las cosas no sean tan evidentes y nos den un poco más de sorpresas en el ámbito de la premiación. En todo caso, si algo quisieramos dejar, es la ausencia de gramófonos en las manos del espinilludo de Justin Bieber, quien a menos que cambie de voz y lance un disco sorprendente de la nada, tendría que conformarse, en nuestra humilde opinión, con los Kids Choice Awards.
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