De estar en una especie de isla que superaba pronto el sismo, con la llegada de la electricidad pasé a ser una parte impotente más de miseria* generalizada. A todos allá nos pasó algo similar: nuestras propias réplicas personales.
Primeras imágenes de TV
Vi TV, tres días después del sismo en uno de los pocos lugares en los que ya se podía, un almacén. El mega y su sensacionalismo de siempre, mostraba a civiles armados con sables y hechizas, pero no se confunda, no era el lumpen, estos estaban orgullosos de ser los machos alfas responsables del cuidado de sus bienes.
Militares y una y otra vez relatos de saqueos en Concepción.
Y mi hermano andaba por ahí, pensaba.
Lloré silenciosamente. Estaba rodeada de gente conservadora y fanática religiosa (espero no ofender), en definitiva, nadie cerca con quien hablar acerca de este primer embate comunicacional y el objeto de sus imágenes… acerca de esta olla a presión que explotaba cada vez que podía, como yo misma susurraba ahí, como loca, hablando sola. Esta olla que hierve, esta olla a presión…
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